
ART
Color · identity · emotion

El color es mi lenguaje
Mi arte nace del color, del juego y de una necesidad casi instintiva de crear pequeños mundos. Pinto como siento: capa sobre capa, dejando que aparezcan formas, flores, personajes y detalles que a veces solo se revelan cuando te detienes a mirar. En mi obra hay una alegría traviesa, algo espontáneo y tierno, como una pequeña historia que no necesita palabras para ser contada.
Nací en Ecuador y vivo en Suiza. Esos dos mundos se encuentran inevitablemente en lo que hago. El calor y la montaña, la memoria y el presente, lo que dejé atrás y lo que he construido aquí se mezclan en mis colores y en mi manera de mirar. Tal vez por eso cada obra contiene algo de puente: entre mis raíces y mi vida de hoy, entre lo íntimo y lo cotidiano, entre lo que recuerdo y lo que todavía estoy descubriendo.
Mi estilo ha sido llamado infantil. Para mí es simplemente mi forma más honesta de pintar. Me atrae lo pequeño, lo escondido, lo imperfecto, las formas que parecen surgir solas y esos detalles que susurran historias sin necesidad de explicarlas. A veces mi pintura se vuelve más abstracta, más libre y gestual; otras veces aparecen flores, corazones, figuras y universos diminutos. No siento que sean mundos distintos. Todos nacen del mismo lugar.
No busco la perfección. Busco que una imagen tenga vida, personalidad y algo que se pueda sentir. Pintar es el espacio en el que puedo jugar, descubrir, cambiar de dirección y seguir mi propia voz sin tener que explicarlo todo.
Quizá ese sea el hilo que une mi trabajo: crear mundos que se sientan profundamente míos y dejar en ellos suficiente espacio para que quien los mira pueda encontrar algo propio.

















